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0 INTRODUCCIÓN AL MANUAL

0.1 Objetivo de la introducción

La última década del siglo XX significó un cambio importante en la manera de afrontar los problemas ambientales causados por la actividad humana. De hecho, ha representado un paso más en la evolución del pensamiento ambiental (Tabla 0.1). Pero si la década se ha caracterizado por algo, ha sido por la introducción progresiva del concepto de la prevención; es decir, evitar los problemas ambientales en su origen en lugar de corregir los problemas creados. En este largo periodo se ha demostrado que es mucho más rentable evitar los impactos negativos que corregirlos una vez estén creados. La ventaja de la prevención se ha hecho evidente cuando ha sido necesario hacer grandes inversiones en la corrección de los impactos de actividades anteriores, para las cuales se asumía erróneamente que no había coste cuando se externalizaban los efectos ambientales (en cualquier caso, no había coste para aquellos productores que externalizaban la contaminación). Dentro de este proceso de cambio de mentalidad hacia la prevención en origen, no cabe duda de que la producción más limpia (P+L) ha desempeñado un papel significativo. La P+L es la metodología de prevención más difundida en cualquier parte del mundo entre las pequeñas y medianas empresas (PYME), por ello se ha utilizado en este manual.

El propósito de este capítulo de introducción es orientar al estudiante en:

Tabla 0.1 Evolución de la perspectiva ambiental
PERIODO PERCEPCIÓN DE LOS PROBLEMAS REGLAMENTACIÓN, NORMATIVA TECNOLOGÍA
< 1970 Problemas locales Acciones locales Dilución
Años 70
  • Contaminación de agua
  • Desastres ecológicos
  • Específica del medio
  • Límites de descarga
  • Quien contamina paga
  • Tratamientos después de proceso
  • Eficiencia energética
Años 80
  • Suelos contaminados
  • Capa de ozono
  • Lluvia ácida
  • Minimización de tóxicos
  • Convenciones transfronterizas
  • Remediación
  • Exportación del problema
  • Modelización de impactos
Años 90
  • Cambio climático
  • Desarrollo sostenible
  • Integración
  • Sistemas de gestión ambiental
  • Prevención, P+L
  • Eco-diseño, ACV
  • Ecología industrial

0.2 Introducción curricular

Las universidades educan a los técnicos que en el futuro, sea como educadores a varios niveles o como profesionales de las industrias e instituciones, tendrán una influencia definitiva en el comportamiento empresarial y social. Las universidades tienen, por lo tanto, la responsabilidad de concienciar a los estudiantes, proveerlos con los conocimientos necesarios y entrenarlos en la práctica de las herramientas de gestión, que al fin y al cabo, pueden hacer posible un desarrollo sostenible. Las universidades disponen de la capacidad para desarrollar el marco conceptual de este objetivo y tienen que desempeñar este papel en la formación e investigación que le son propias, en la información pública y en la asistencia al desarrollo de estrategias y políticas adecuadas a los objetivos.

Como parte de esta tarea, corresponde a las universidades:

0.3 Objetivo del manual

El objetivo del documento es poner al alcance del estudiante una actualización de los principios y la metodología de la P+L, y prepararlo para la acción futura. Está destinado al uso de los estudiantes universitarios y profesionales que quieran adquirir una formación completa en la P+L, la metodología de más difusión enfocada a la prevención, o bien saber los conceptos principales para incorporarlos a una visión más heterogénea de las técnicas ambientales.

El manual no es ni informativo ni enciclopédico, sino que pretende ser formativo en la aplicación de la metodología y en los elementos que apoyan a la metodología. Está pensado como una guía para la introducción de la P+L a futuros profesionales, aprovechando una experiencia conseguida durante el periodo de desarrollo de la P+L.

El manual se puede utilizar como autoformación, o bajo la tutoría de un profesor que dirija la instrucción de los estudiantes. Esta tutoría es particularmente interesante en los casos de estudio y en las aplicaciones que se dan al final de los capítulos, porque, a menudo, las posibles maneras de interpretar las exposiciones, o de enfocar las soluciones, no tienen una forma única. Incluso en las cuestiones de autoexamen intercaladas en el texto, bajo circunstancias específicas, se les puede encontrar una respuesta más apropiada que la que se da en el documento. Los tutores pueden aplicar su propia formación y experiencia para juzgar si las acepciones de los estudiantes quedan dentro de un contexto razonable.

0.4 Alcance y contenido del manual

Como otros muchos textos que quieren transferir los resultados de muchas experiencias concretas bajo la forma de una metodología, los capítulos deben dividirse por la funcionalidad de su contenido, más que por el sector industrial en el cual se puedan aplicar las experiencias. Esta sería otra posibilidad de formarse en la P+L, que se cree menos apropiada (y más difícil de aplicar) en el contexto universitario.

Afortunadamente, y como complemento, hoy en día existe gran cantidad de referencias de aplicación en casi todos los sectores industriales, a las cuales el lector tendrá que acceder cuando quiera aplicar la metodología. Varios libros y manuales escritos dan descripciones detalladas para un sector determinado. Pero todavía se puede conseguir mucha más información vía internet.

El manual está dividido en los siguientes capítulos:

0.5 Estructura del documento

Cada capítulo contiene una parte teórica con la correspondiente tabla de contenidos y una parte práctica que incluye una serie de ejercicios destinados a hacer una parada de examen y una reflexión, más que una autoevaluación.

Por otra parte, en la mayor parte de los capítulos encontramos también:

1 PREVENCIÓN EN ORIGEN Y P+L

1.1 Objetivo

La Producción más Limpia (P+L) está relacionada con la industria y el medio ambiente. La industria es un instrumento económico y social del bienestar y la calidad de vida, pero, a la vez, la industria ha comportado conflictos ambientales. Por tanto, se enmarca dentro de los objetivos del desarrollo sostenible. En muchos países del área mediterránea se ha adoptado la P+L para la prevención en origen de la contaminación.

El objetivo del capítulo es:

1.2 Desarrollo sostenible y P+L

El concepto de desarrollo sostenible [1], [2] empieza a formar parte del vocabulario usual a partir de la publicación, en 1987, del informe Our Common Future [3], también conocido como Informe Brundtland, preparado por la Comisión de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y el Desarrollo. El objetivo de la Comisión era enlazar los problemas del medio ambiente con los del desarrollo, combinando la lucha contra la pobreza con la economía y la ecología. Las primeras líneas de acción del desarrollo sostenible se definieron en 1992 en la Agenda 21 [4].

El desarrollo sostenible se define como aquel desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer sus propias necesidades. Mientras que el crecimiento económico significa un aumento cuantitativo expresado en unidades monetarias, el desarrollo sostenible se interpreta como un crecimiento cualitativo que preserva el agotamiento de los recursos primarios y los impactos ambientales.

En la Conferencia de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y el Desarrollo celebrada en Río de Janeiro en 1992, se establece un primer plan de acción para el siglo XXI denominado consecuentemente Agenda 21. Esta agenda global tiene que servir de referencia a los gobiernos, a las empresas y a todo tipo de organizaciones en la consecución del desarrollo sostenible. El objetivo de la Agenda 21 es mejorar la calidad de la vida humana conservando la capacidad de carga de los ecosistemas que la soportan. Este objetivo implica conservar y gestionar correctamente los recursos y reforzar el papel de los grupos implicados, incluida la industria. Cada cinco años se revisan a fondo los objetivos. La Agenda 21 fue un estímulo para implantar progresivamente programas de P+L en todo el mundo.

En su búsqueda para dar forma al desarrollo sostenible, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) lanzó el concepto de la Producción más Limpia (P+L) en 1989, definido como la forma de producir que requiere, conceptualmente y en el procedimiento para llevarla a cabo, que sean consideradas todas las fases del ciclo de vida de un producto o de un proceso con el objetivo de prevenir o minimizar el riesgo para los humanos y para el medio ambiente, a corto y largo plazo.

1.3 Escala jerárquica de la gestión ambiental

Cuando se demostró que la dilución de los contaminantes en el medio ambiente era una forma insostenible de gestión ambiental, se introdujeron los tratamientos después del proceso (equivalente al inglés end-of-pipe), que pretenden eliminar o reducir los problemas de las corrientes residuales originadas en los procesos, de forma externa al proceso de fabricación y, por tanto, una vez se han originado estas corrientes residuales. En la escala de gestión de corrientes residuales (Lista 1.1), hoy en día estos tratamientos son considerados como la penúltima opción. En orden de preferencia, sólo están por delante de la disposición controlada.

Los tratamientos se ven hoy en día como una forma ineficiente, material y económicamente, de gestión de los recursos. Pueden disminuir el riesgo asociado a una corriente residual, pero en gran medida transfieren la contaminación hacia otro medio (por ejemplo, la limpieza de las emisiones atmosféricas se traduce en aguas residuales, los tratamientos de efluentes acuosos dejan residuos sólidos, etc.).

Lista 1.1 Escala jerárquica de la gestión ambiental
  1. Reducción en origen
  2. Reciclaje interno y externo
  3. Valorización material y energética
  4. Tratamientos de las corrientes residuales
  5. Disposición controlada cuando no existe otra solución

La P+L permite evitar o reducir las necesidades de tratamientos después de proceso de las corrientes residuales. Por ejemplo, en el sector del curtido de pieles, aplicar una técnica de alto agotamiento de los baños de cromo como medida de P+L permite un ahorro de materias primas al mismo tiempo que una disminución de la carga contaminante de los efluentes.

1.4 Definición de la P+L

La Producción más Limpia (en inglés Cleaner Production) ha sido definida por el PNUMA[5] como:

La definición de la P+L tiene un alcance amplio, pero durante la década de los años noventa encontró su mejor aplicación en los procesos de fabricación existentes y, particularmente, como programa de ecoeficiencia orientado a las PYME. En el siglo XXI es evidente su progresión en el área de los productos y servicios.

La meta de la producción limpia es la contaminación cero, pero todos los residuos son contaminantes potenciales y algún residuo es inevitable. Si fuera posible eliminar todos los residuos –reciclándolos todos, por ejemplo–, el problema de la producción limpia se resolvería fácilmente, al menos en teoría. De todas formas, aunque la producción limpia total puede ser imposible de conseguir, de igual manera que la emisión cero, representa una meta para buscar la mejora continua en la ecoeficiencia. Por este motivo, se usa como término descriptivo Producción más Limpia, para evitar el dilema derivado del uso del término producción limpia.

La aplicación continua de una estrategia de prevención ambiental integrada en los procesos, productos y servicios con el objetivo de incrementar su ecoeficiencia y reducir sus riesgos para los seres humanos y el medio ambiente. La P+L se aplica:

La incorporación de la P+L requiere cambios en la actitud que garanticen una gestión ambiental responsable y creen una política nacional rectora, así como que se evalúen las opciones tecnológicas.

La definición del PNUMA ha sido adoptada en la mayoría de países del Mediterráneo[6] tal cual o con diferencias menores. Únicamente no existe una definición oficial ni formulación oficiosa de la P+L en aquellos países de la Unión Europea que vinculan la P+L directamente con el desarrollo sostenible (Italia) o la asimilan con las mejoras técnicas disponibles (Grecia).

1.5 Orígenes de la P+L

1.5.1 "Waste minimization" y "Pollution prevention" en Estados Unidos

La necesidad de pasar a formas más eficientes de la gestión industrial se viene divulgando en Estados Unidos desde la década de los años setenta. De aquellos años hay ejemplos como los del programa 3P: Pollution Prevention Pays. La implantación del programa de minimización está muy estrechamente vinculada con la contaminación de los suelos. Durante los años sesenta, en la mayoría de países, era común utilizar pozos y zanjas abandonados para la disposición de los residuos. A menudo estaban situados cerca de poblaciones, en terrenos de bajo coste y de acceso barato para el transporte. Acontecimientos como el de Love Canal, con consecuencias lamentables por la presencia de tóxicos enterrados en zonas urbanizadas, incrementaron la preocupación ciudadana, hasta que el Congreso estadounidense aprobó la Resource and Recovery Act en 1970 y la Resource Conservation and Recovery Act (RCRA) en 1976.

La RCRA se debatió en el Congreso paralelamente con la Toxic Substances Control Act, que trataba el problema de la introducción de nuevas sustancias químicas en la red comercial. Posiblemente estimulados por los altos costes implicados en la limpieza de suelos, dentro de programas multimillonarios, el National Research Council, en 1985, y la Office of Technology Assessment, en 1986, recomiendan la reducción de residuos como una alternativa más económica para controlar la contaminación. Casi inmediatamente, la USEPA publica su análisis de las alternativas preferidas para reducir la contaminación, definida como minimización de residuos [7]. Para la USEPA, minimización de residuos significa cualquier acción destinada a reducir el volumen o la toxicidad de los residuos peligrosos reglamentados. Por tanto, incluye no sólo la reducción en origen, sino también reciclajes y tratamientos.

Considerando que, tal como se había definido oficialmente, la minimización no daba suficiente prioridad a la reducción de la contaminación en origen, en 1990 se aprueba en Estados Unidos la Pollution Prevention Act, que define la prevención de la polución como "cualquier práctica que reduzca la cantidad de cualquier sustancia peligrosa o contaminante que entra en cualquier corriente residual o bien es emitida al ambiente (incluidas las emisiones fugitivas) antes de su reciclaje, tratamiento o disposición".

(En la terminología inglesa, polución es el término preferido para designar la contaminación que puede producir daños).

También el gobierno de Ontario en Canadá, durante la década de los años ochenta promueve la reducción en origen y publica en 1987 un avanzado Manual de Auditoría y Reducción de Residuos Industriales [8].

Para el Gobierno Federal del Canadá, la prevención de la polución es cualquier acción que reduce o elimina la creación de poluentes, o residuos en origen, mediante actividades que promueven, fomentan o requieren cambios en los patrones básicos del comportamiento de los generadores industriales, comerciales, institucionales, de la comunidad, del gobierno o individuales. La prevención de la polución incluye prácticas que eliminen o reduzcan el uso de materiales, peligrosos o no, energía, agua u otros recursos, así como aquellas que protegen los recursos naturales mediante la conservación o el uso más eficiente.

1.5.2 Los antecedentes de la P+L en Europa

Desde 1977, el PNUMA, conjuntamente con la Comisión Económica Europea (CEE), llevó a cabo una serie de actividades para impulsar formas ambientalmente más correctas de fabricar, definidas como tecnologías de bajo o ningún residuo, las cuales durante la década de los ochenta pasan a denominarse en algunos acontecimientos europeos tecnologías limpias [9].

Los primeros antecedentes de la implantación de la P+L en Europa se encuentran en un proyecto de minimización de residuos realizado en Landskrona (Suecia).

El estudio de Landskrona se inicia en 1987 con el objetivo de explorar los beneficios económicos y ambientales de la reducción en origen de vertidos líquidos y emisiones gaseosas. En Holanda se llevó a cabo a partir de 1988 un estudio de las características de la P+L denominado PRISMA. Las conclusiones del estudio fueron que, a corto plazo, se podía reducir la producción de residuos consiguiendo a la vez mejoras en la calidad de los productos y un aumento de la productividad. Siguiendo el éxito de PRISMA se organizó un proyecto europeo bajo el título PREPARE (Preventive Environmental Protection Approaches in Europe), que promueve proyectos en varios países europeos, aplicando la metodología de la P+L.

Con el objetivo de crear una red destinada a compartir información y promover la transferencia de las tecnologías limpias, los expertos reunidos en 1988 y 1989 por el PNUMA recomiendan la publicación de un boletín titulado Producción más Limpia, iniciándose así la divulgación del concepto de la P+L.

La Conferencia de Río de 1992 incorpora el medio ambiente, junto con los factores económicos y sociales, como marco del desarrollo sostenible. Para conseguir rectificar los patrones anteriores de producción y consumo se confirma la necesidad del desarrollo y transferencia de tecnologías limpias y se da un impulso decisivo en la dirección marcada por la P+L.

En pocos años, la metodología de la P+L ha sido difundida por el PNUMA e implantada por la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI) en más de veinte países con economía en transición (este y centro de Europa) y países en desarrollo (en Latinoamérica, Asia y África) y ha transferido, entre países, la experiencia específica adquirida en varios sectores industriales. En paralelo al programa del PNUMA/ONUDI, algunos países norteamericanos y europeos, particularmente conscientes de que las pequeñas y medianas empresas (PYME) no siempre disponen de los medios y el tiempo necesarios para adaptar el nuevo paradigma, también han optado por diseminar conceptos similares basados en las propias experiencias, con una fuerte incidencia en los países mediterráneos.

1.5.3 La P+L en el área del mar Mediterráneo

Una de las primeras iniciativas en materia de P+L en el área del Mediterráneo fue desarrollada por el gobierno de Cataluña (España) en 1991, con la realización de una guía para la evaluación de oportunidades en los procesos industriales en la reducción de residuos [10]. Más tarde, recogiendo múltiples experiencias en diferentes sectores, se publicará el manual de ecogestión: la Diagnosis Ambiental de Oportunidades de Minimización (DAOM) [11]. A escala institucional, en 1994 se creó el Centro de Iniciativas para la Producción Limpia, que posteriormente recibe el nombre de Centro para la Empresa y el Medio Ambiente, CEMA, con el objetivo de promover entre las empresas catalanas los objetivos y las ventajas de la reducción en origen de la contaminación.

En general, en los países mediterráneos, mientras no ha habido centros específicos dedicados a la P+L, los ministerios de Medio Ambiente, sus agencias (como ADEME en Francia) junto con asociaciones ambientalistas, las Cámaras de Comercio e Industria y las universidades han actuado como agentes de sensibilización y difusión de tecnologías ambientalmente más correctas, así como de la P+L, entendida como suma de gestión y tecnología.

Progresivamente, el establecimiento de centros para la P+L y entidades similares se ha ido extendiendo principalmente por los países de las regiones este y sur del Mediterráneo. Malta y Túnez fueron los primeros países de la región, junto con Cataluña, en establecer centros especializados en P+L. En Malta, desde 1994, hay un Centro de Tecnología Limpia contratado por el Departamento de Protección del Medio Ambiente, que se encuentra en la Universidad de Malta. En Túnez, primero de la mano de la USEPA desde el año 1996 y después del programa de P+L de la ONUDI/PNUMA, se inició un movimiento intenso de introducción de la P+L en el país por parte del Centro Internacional para las Tecnologías Ambientales de Túnez [12]. Posteriormente, casi la totalidad de los países del sur y del este del Mediterráneo han ido estableciendo o están en proceso de establecer centros de P+L, con el apoyo, en la mayor parte de los casos, de agencias internacionales para la cooperación y el desarrollo.

Los países mediterráneos de la Unión Europea en general no tienen una dedicación específica a la P+L, sino que la consideran incluida en las actividades impuestas por las directivas ambientales de la UE, especialmente con la IPPC y las Mejores Técnicas Disponibles (MTD) editadas, con alguna excepción como en el caso de España, con el CEMA en Cataluña o el IHOBE en el País Vasco.

1.5.4 Principios básicos de sostenibilidad de la P+L

Los principios básicos que guían la estrategia de la P+L según la AEMA [13] son:

  1. Principio de precaución

    Está expresado en el Principio 15 de la Declaración de Río de 1992 y llama a los Estados a aplicarlo en la medida de lo posible con el fin de proteger el medio ambiente. El principio de precaución dice: "Donde hay amenazas de daños graves o irreversibles, la falta de certeza científica no debe ser una razón para posponer medidas rentables para prevenir la degradación ambiental".

  2. Principio de prevención

    La diferencia con el principio anterior es que cuando se sabe que un producto o un proceso causa daños, deben introducirse cambios en las causas. La prevención requiere ir hacia arriba en el proceso de producción para prevenir el problema en el origen en lugar de intentar controlar el daño final. También induce a utilizar energías renovables y eficiencia energética en lugar de consumir ineficientemente energías fósiles.

  3. Principio de integración

    La integración implica adoptar una visión holística del ciclo de producción que proteja de forma integrada y evite la transferencia de contaminantes entre los compartimentos ambientales (aire, agua y suelo) y que tenga en cuenta todo el ciclo de vida de los productos.

  4. Principio de democracia

    El principio de democracia implica a todos los afectados por la forma en la que se gestiona la actividad industrial, incluida la población, los trabajadores y los residentes locales. El principio está formalizado, por ejemplo, en la directiva europea EMAS II (de adopción voluntaria), en los aspectos de comunicación y relaciones externas y la implicación de los trabajadores. El principio de democracia también apunta de forma más absoluta hacia el derecho a la información ambiental.

La experiencia acumulada en la aplicación de la P+L muestra que, cuando se trata de fabricar, la mejor forma de introducir los principios 2 y 3 es integrar la protección ambiental en el proceso de producción [14].

1.6 P+L y ecoeficiencia

La ecoeficiencia es una estrategia que combina la mejora ambiental con los beneficios económicos. Como estrategia, permite conseguir procesos de producción más eficientes mientras reduce el consumo de recursos y la contaminación (figura 1.2). La ecoeficiencia impulsa la innovación y la competitividad y, por tanto, puede abrir significativas oportunidades empresariales. Su meta es hacer crecer las economías cualitativamente, más que cuantitativamente. En resumen, busca crear más valor con menos impacto.

Figura 1.2 La P+L y la ecoeficiencia en la prevención en origen de la contaminación

El concepto llano de ecoeficiencia ha sido adoptado por el Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible (WBCSD, World Bussiness Council for Sustainable Development) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE). El WBCSD ha pasado de utilizar la ecoeficiencia como concepto simple (así lo hacía en 1991) a designarlo como una herramienta para mejorar el comportamiento de las empresas. El WBCSD ha reconocido el paralelismo entre la ecoeficiencia y la P+L; ambos conceptos se conformaron casi al mismo tiempo y han seguido un desarrollo paralelo mediante el intercambio de know-how y de experiencias, reforzándose mutuamente [15], [16].

Para el WBCSD, que está apoyado por algunas de las grandes corporaciones empresariales mundiales, la ecoeficiencia sólo puede conseguirse si podemos entregar bienes y servicios producidos competitivamente que satisfagan las necesidades humanas y mejoren la calidad de vida, al mismo tiempo que, progresivamente, se reduce el impacto ecológico y el uso de recursos a un nivel, por lo menos, en línea con la capacidad de carga de la tierra.

También la OCDE promueve el concepto de la ecoeficiencia. Las oportunidades están abiertas a todo tipo de empresas, aunque la fórmula de aplicación de la ecoeficiencia suele variar de las grandes empresas a las PYME.

Para la OCDE, la ecoeficiencia expresa la eficiencia con que se utilizan los recursos para cubrir las necesidades humanas. Puede considerarse como la relación entre la producción o servicios obtenidos (output) y la suma de presiones ambientales generadas (input). Esta relación puede referirse a una empresa, a un sector industrial o a la economía en conjunto. Los estudios de la OCDE confirman las experiencias en P+L al estimar que los fabricantes han encontrado formas rentables para reducir entre un 10 y un 40% el uso de materias, energía y agua, por unidad de producción. Y, por otra parte, también dicen que tecnologías comprobadas pueden reducir el uso de sustancias tóxicas en un 90% o más.

Para la OCDE, las oportunidades para la ecoeficiencia se encuentran en cuatro áreas:

  • Optimizar los procesos, reduciendo los consumos de recursos, los impactos y los costes operativos.
  • Revalorar los subproductos mediante la cooperación entre empresas para mejorar la eficiencia económica mientras se mueve hacia el objetivo de cero residuos.
  • Rediseñar los productos.
  • Innovar en productos y servicios para entregar mejores diseños y funciones, así como disminuir su impacto ambiental.

Las grandes empresas disponen de una serie de recursos propios que les permiten incorporar la ecoeficiencia desde una perspectiva y con unos medios internos. Ésta es una gran diferencia con la capacidad limitada de muchas PYME. Por este motivo, primero en algunos países industrializados y, después, mediante programas internacionales, la P+L se ha organizado como metodología específica para poner la ecoeficiencia al alcance de las PYME, tanto en países industrializados como en países en desarrollo.

1.7 El papel de los gobiernos en la prevención

La OCDE atribuye a los gobiernos la responsabilidad de establecer un marco político que reduzca la distancia entre los intereses sociales y privados, y que refuerce la consistencia de los esfuerzos que las empresas deben llevar a cabo para mejorar el conjunto de aspectos asociados a sus actividades, tales como el económico, laboral, ambiental, etc. En cuanto a instrumentos a utilizar, la OCDE establece, junto a la reglamentación y los incentivos económicos, la creación de un clima favorable a la innovación que permita abrir nuevas opciones para la mejora de aquellos aspectos. Los gobiernos también juegan un importante papel en la comunicación para mejorar la comprensión pública sobre la diferencia entre la prevención de los residuos y actividades más tradicionales como el reciclaje [17].

En lo que al comportamiento ambiental de las empresas se refiere, es preciso que el marco político busque:

  • asegurar que los incentivos económicos sean coherentes y consistentes,
  • internalizar los costes de los daños ambientales siempre que sea posible,
  • desarrollar políticas que incluyan la planificación de los usos del suelo, la educación y la innovación tecnológica, y tengan como objetivo la ecoeficiencia.

Para la OCDE, la P+L y la ecoeficiencia son las iniciativas instrumentales que han permitido aumentar la eficiencia en la prevención de los residuos. Esta organización solicita una estrategia gubernamental que preste atención prioritaria a aquellos residuos o materias que presenten un riesgo intrínseco o efectos indirectos significativos en su extracción, uso y gestión.

La estrategia de prevención de residuos se caracteriza por cuatro aspectos:

  • Una perspectiva de ciclo de vida para identificar los puntos de intervención con los beneficios óptimos.
  • Relacionar los objetivos, instrumentos y valoración de los resultados separadamente para los diferentes tipos y clases de flujos de materia.
  • Una integración sustantiva de los aspectos social y económico en la discusión de la política ambiental de reducción de residuos.
  • Mecanismos institucionales que faciliten la cooperación entre las estructuras tradicionales para conseguir una sinergia.

1.8 Caso de estudio: La P+L en los países mediterráneos

Desde mediados de los años noventa, los países del área mediterránea han mostrado un progreso continuo en la adopción de medidas que, directa o indirectamente, favorecen la implantación de la P+L [6], [12]. Durante este período se han creado, o están en proceso de implantación, centros nacionales de P+L en la mayoría de países del este y el sur del Mediterráneo.

No sólo han sido los centros nacionales de P+L los que han impulsado este progreso, sino que también participan otras instituciones, como las cámaras de comercio e industria, las universidades y otros centros, como algunos especializados en energía.

Muchos de estos países se encuentran en fase de modernización industrial y sus instituciones públicas han considerado que la P+L podía ser una herramienta para mejorar sensiblemente la actuación ambiental de las empresas simultáneamente con el incremento de competitividad, incluso en aquellos casos en los que existe, por parte de las autoridades ambientales, una aplicación relajada de la legislación. La mayoría de los países que han desarrollado o actualizado sus Planes de Acción Nacional para el Medio Ambiente han generalizado la P+L como elemento clave para la implantación del desarrollo sostenible en el sector industrial.

En cambio, en los países del norte del Mediterráneo, los centros dedicados específicamente a la P+L son muy pocos, con la excepción de España, porque la P+L se ve como un apartado más de los programas generales adoptados por los organismos que tienen a su cargo la gestión de los residuos.

1.8.1 Medidas para promover la P+L

La mayor parte de los países del Mediterráneo han aprobado leyes y reglamentos con un enfoque preventivo en la protección del medio ambiente, que pueden incluir, entre otras medidas, evaluaciones del impacto industrial de los proyectos industriales, el control integral y preventivo de la contaminación, normas de etiquetaje ecológico, etc.

Las desigualdades surgen en la aplicación efectiva de la normativa. Perduran diferencias notables entre países, que pueden atribuirse a cuestiones diversas, como son la falta de presión de la opinión pública, insuficiencia de los recursos económicos y humanos necesarios en los organismos ambientales, así como la falta de coordinación entre estos organismos.

En casi todos los países mediterráneos ha crecido el número de programas, iniciativas y aplicación de diferentes herramientas para el fomento de la P+L, sea como resultado de la implantación de sus propias estrategias para el desarrollo y protección del medio ambiente, o como fruto de la colaboración internacional.

Gran parte de las iniciativas relativas a la P+L están dirigidas a las pequeñas y medianas empresas (PYME), que previamente no habían recibido mucha atención por parte de las instituciones y no habían participado en los compromisos de sostenibilidad, a pesar de que en conjunto representan el elemento productivo preponderante.

1.8.2 Obstáculos a la implantación de la P+L

A pesar del evidente avance conseguido, muchos países mediterráneos siguen teniendo que enfrentarse con las muchas dificultades que obstaculizan la implantación efectiva de la P+L. Estos obstáculos van desde la ausencia de una concienciación colectiva y el desconocimiento de las ventajas de la P+L hasta la falta del apoyo financiero necesario para poner en práctica las medidas de eficiencia que prevé la P+L.

El desconocimiento, asociado a la falta de disponibilidad de la información así como de formación, expertos y difusión de las experiencias positivas de otros, suelen ser problemas frecuentes en muchos países que evidencian la insuficiencia de los recursos humanos especializados en impulsar la P+L. A todo ello, se añade la falta de documentación técnica escrita en lengua local, que afecta especialmente a la difusión entre las PYME.

Las ayudas económicas para promover la vía preventiva de la P+L son limitadas e insuficientes. En algunos países, la falta de apoyo financiero gubernamental para empezar con las evaluaciones de la P+L dentro de las empresas puede interpretarse como una poca influencia de los centros de P+L en las políticas y normativas nacionales.

1.8.3 Posición de las empresas

En una época en que muchos países mediterráneos menos desarrollados están experimentando una transformación económica de gran trascendencia, con una señalada tendencia hacia la privatización de las empresas públicas, falta un mayor compromiso gubernamental y el apoyo institucional para avanzar en la implantación de la P+L. En la mayoría de casos, los planes de acción para la reestructuración industrial no incluyen de manera explícita una forma de P+L. Sin los mecanismos administrativos necesarios y teniendo en cuenta la relajación en la aplicación de la normativa, la industria no se ve estimulada a adoptar iniciativas de P+L.

En muchos casos se ha detectado un cierto temor de los altos cargos empresariales a la innovación, y también la dificultad de convencer a los niveles intermedios de la dirección, que son ejemplos de la resistencia general de las empresas a cambiar las prácticas de gestión y los procesos de producción existentes. Las PYME, en particular, muestran actitudes muy conservadoras en este sentido.

Como consecuencia de la escasa capacidad de las PYME para realizar cálculos de costes y de la falta de soporte experto, los empresarios que las dirigen no ven claros los beneficios directos que la P+L supondría para sus procedimientos de fabricación.

Por otra parte, las posibilidades que tiene el sector privado, especialmente las PYME, para conseguir un apoyo financiero directo de las entidades bancarias en proyectos específicos de P+L son muy pequeñas. Las mismas instituciones financieras no tienen sistemas que permitan de forma simple la evaluación económica de proyectos de P+L, y por tanto se resisten a financiarlos.

Las posibilidades de conseguir un apoyo financiero son aún más reducidas al no disponer de análisis exhaustivos de los costes, de la aplicación de métodos analíticos del tipo coste-beneficio o de procedimientos de evaluación de las ventajas intangibles de las diferentes alternativas tecnológicas a la hora de contrastarlas entre ellas.

1.8.4 Las políticas económicas y las PYME

A escala macroeconómica, el escenario político internacional aún no reconoce la compleja dependencia que existe entre medio ambiente y economía, reconocimiento necesario para conseguir el desarrollo sostenible. Los actuales sistemas de cuentas nacionales son la referencia de la que se extraen los principales indicadores económicos, los cuales sirven después de base para la elaboración de las políticas nacionales y para medir su efectividad.

Políticos, grandes empresarios, medios de comunicación e incluso el público interesado toman decisiones basadas en estos datos. Sin embargo, el sistema de cuentas nacionales no tiene en cuenta la desaparición ni la degradación de los recursos naturales, lejos de la necesidad del desarrollo sostenible. Estas carencias son uno de los principales obstáculos para avanzar en la internalización de los costes ambientales, y las que permiten la subvención arbitraria del precio de algunos recursos no renovables.

Algunos países del Mediterráneo siguen subvencionando los gastos de energía y agua de la industria. El precio relativamente bajo del agua y de la energía es un ejemplo claro de la incidencia negativa de estos factores para forzar un compromiso de la industria hacia un uso racional de los recursos, ya que desincentivan el ahorro, cuando no favorecen un consumo exagerado.

A escala microeconómica, las dificultades aparecen cuando la oportunidad de implantar la P+L entra en competencia con otras inversiones necesarias para la empresa, como pueden ser mejoras en la seguridad o el incremento de calidad de los procesos, cuando la empresa no dispone de recursos propios para todos los proyectos. A menudo, y mucho más en el caso de las PYME, las empresas ya no tienen la capacidad de realizar estimaciones suficientemente completas de sus costes ambientales.

La empresa puede renunciar a invertir en las opciones de P+L, a pesar de su rentabilidad, si tiene que obtener la financiación de fuentes externas y las condiciones económicas no son favorables, circunstancia nada extraordinaria para los sectores productivos.

Los directivos no conocen cuál es el origen de los gastos ambientales que hace la empresa. Como no se contabilizan ni registran por asignación a los productos correspondientes, los empresarios no pueden demostrar que el tratamiento al final de la línea de producción, o la disposición de los residuos, tienen un coste mayor que el enfoque preventivo. Esta información económica falta en el momento de la toma de decisiones.

También es un obstáculo financiero la rígida posición que adoptan las entidades de crédito privadas, cuya decisión a la hora de financiar iniciativas de P+L no tiene en cuenta la viabilidad del proyecto por sí misma, sino que esta decisión se toma exclusivamente en función de los datos económicos y financieros de los que dispone la empresa en general, que pueden no estar al nivel del proyecto particular de P+L que se propone.

Con la excepción de algunos casos en los que se utilizan fondos rotatorios, administrados institucionalmente para financiar proyectos de P+L, la situación está lejos de ser satisfactoria.

En los últimos años, después de reconocer que la financiación de los proyectos es uno de los aspectos críticos para conseguir un marco favorable a la P+L, el PNUMA y otros actores involucrados en el fomento de la P+L han dedicado una atención especial a buscar vías de solución de este problema. También la comunidad de expertos en P+L busca mecanismos apropiados que permitan hacer atractivas estas inversiones para las instituciones financieras. A pesar de los esfuerzos, no puede decirse que se haya encontrado ningún sistema para superar tan crítico obstáculo.

Las entidades impulsoras de la P+L poco pueden hacer a escala macroeconómica. Sí, en cambio, pueden ser de gran ayuda a las empresas aportando conocimientos de contabilidad ambiental. Para que la ayuda sea efectiva, la colaboración debe acercarse a los departamentos administrativos o contables de las empresas, facilitando procedimientos, de eficacia verificada para la evaluación analítica de costes y la asignación de costes ambientales.

1.8.5 Disponibilidad de información sobre la P+L

La falta de información se ha considerado otro de los principales obstáculos para la implantación de la P+L. Sin embargo, hoy en día se dispone de información muy completa sobre la P+L y otros temas relacionados, como la prevención ambiental y la ecoeficiencia, preparados por centros como el PNUMA/DTIE y el CAR/PL, que trabajan en el ámbito internacional y Mediterráneo, respectivamente.

En los últimos años, una gran cantidad de información, recursos y materiales formativos, que abarcan todo el temario de la P+L, han pasado a estar disponibles, tanto en papel como en Internet: manuales y guías, estudios de casos reales en casi todos los sectores industriales, herramientas para mejorar la actividad de los profesionales (ecodiseño, procedimientos de compra verde, contabilidad ambiental, etc.), manuales de consulta sobre los sistemas de gestión ambiental, etc.

En el caso de este último, en la web del mismo podemos encontrar diverso material sobre la aplicación de la P+L en el sector industrial de aquella región, entre el que se incluyen una serie de fichas (MedClean) que muestran casos reales de compañías que han introducido cambios en sus sistemas de producción para la minimización de los impactos ambientales asociados a aquellos (en este sentido ver, a modo de ejemplo, la ficha MedClean nº 6, que presenta un caso general sobre la aplicación de la P+L en la industria textil en Turquía).

Hoy en día, mediante el correo electrónico y los foros de expertos, los profesionales de la P+L pueden comunicarse entre ellos desde cualquier parte del mundo. Las páginas web de los principales organismos especializados muestran sus disponibilidades por Internet, así como los vínculos a otros portales de la materia, y facilitan los vínculos de los mejores recursos existentes sobre P+L y prevención de la contaminación.

Aunque buena parte de esta información puede descargarse gratuitamente desde la red, muchas empresas del sector industrial, especialmente de las PYME, no tienen acceso a Internet. Otro inconveniente puede ser la excesiva proliferación de información, no siempre útil, que puede desanimar a los empresarios que disponen de poco tiempo. Aún hay que comentar la dificultad que representa para muchas empresas que la información disponible no se encuentre en su lengua (la mayoría de la información está en inglés) y sea, por tanto, inaccesible a una gran parte (o a la totalidad) del personal de la empresa.

Los centros de P+L y las universidades pueden tener un papel muy importante a la hora de facilitar la difusión de esta información y en la preparación de los profesionales. Desgraciadamente, es conocida la insatisfactoria relación que suele existir entre las universidades y la industria. Incluso en los casos en los que se ha llegado a una colaboración entre ambas partes, se está lejos de cubrir las necesidades reales de las empresas. Las universidades, como centros de formación de futuros técnicos del tejido productivo, podrían tener un papel más destacado en la P+L mediante la inclusión de sus principios en los programas de transferencia del conocimiento.

1.9 Actividades

Identificar objetivos y metas del desarrollo sostenible

El desarrollo sostenible implica conseguir objetivos en tres sistemas: biológico (ecológico), económico y social. Situar en el cuadro del sistema correspondiente los siguientes objetivos y metas típicas, según [18].

Sistemas Objetivos Metas típicas
Biológico (ecológico)
Económico
Social

Objetivos:

  • Forzar una distribución justa de los recursos entre las personas, incluidas las generaciones futuras.
  • Mantener una dimensión sostenible de flujos de materia y energía de tal forma que la capacidad de carga de la biosfera no se sobrepase.
  • Conseguir una asignación de recursos conforme con las preferencias del consumidor y la capacidad de pagar.

Metas típicas:

  • Satisfacer las necesidades básicas o reducir la pobreza
  • Justicia social
  • Diversidad genética
  • Diversidad cultural
  • Igualdad de géneros
  • Participación
  • Incrementar la producción de bienes y servicios
  • Productividad biológica
  • Capacidad de recuperación
  • Mejorar la equidad

Ejercicios

  1. Relacionar de forma correcta con el desarrollo sostenible los siguientes apartados:
    • Tiene en cuenta los aspectos ambientales, social y económico
    • Solamente implica una mejora del medio ambiente
    • Da preferencia al impacto social
  2. Situar en el orden correcto las etapas históricas de la evolución de la gestión ambiental:
    • Prevención en origen
    • Dilución en el medio ambiente
    • Tecnologías sostenibles
    • Tratamiento después de proceso
  3. Indicar el objetivo correcto de la P+L:
    • Completar la depuración que no se consigue con los tratamientos después de proceso
    • Financiar proyectos ambientales
    • Ser un sistema de gestión ambiental completo
    • Ayudar a las PYME a implantar la ecoeficiencia
  4. Indicar si las afirmaciones siguientes sobre cómo actúa la P+L son correctas:
    • Sobre el consumo de los recursos
    • Tratando corrientes residuales después del proceso
    • Exclusivamente en el diseño de productos
    • Buscando la etapa más contaminante del proceso

2 P+L Y EMPRESA (PYME)

2.1 Objetivo

La P+L es igual de conveniente y aplicable para cualquier empresa, independientemente de su dimensión, pero no son iguales los medios de los que éstas disponen para su implantación. El objetivo del capítulo es revisar las relaciones entre P+L y empresa, con una especial referencia a la pequeña y mediana empresa (PYME):

2.2 Estructura de la producción industrial

La producción industrial tiene lugar en empresas de características muy diversas en función:

Incluso en los países más industrializados, se encuentran empresas de estructura y funciones muy simples. En el otro extremo se encuentran las grandes corporaciones con múltiples centros de producción y muchas empresas que, independientemente de su tamaño, aplican modernos procesos de producción de una cierta complejidad.

Los procesos modernos de producción industrial se caracterizan porque a menudo entran en una u otra de las categorías siguientes:

  • hacen uso de una extensa gama de materias primas,
  • las materias primas son procesadas mediante tecnologías complejas,
  • forman parte de cadenas de producción entre empresas,
  • implican maquinarias específicas y sofisticadas,
  • tienen una vertebrada división de mano de obra en tareas especializadas,
  • requieren diversidad de pericia de los mandos intermedios y destreza del personal operario.

La ecoeficiencia tiene oportunidades en todo tipo de empresas. De hecho, muchas empresas englobadas en el concepto de PYME tienen a menudo una capacidad de aplicación de mejoras innovadoras que no tienen las grandes empresas con estructuras excesivamente centralizadas.

2.3 ¿Qué es una pequeña y mediana empresa (PYME)?

Las PYME, en general, tienen unas características que las distinguen de las grandes empresas [19]:

La pequeña y mediana empresa (PYME) no tiene una definición específica, sino que depende en cierta medida del territorio donde se aplica y además varía en el tiempo, especialmente en cuanto a los factores económicos. También tiene que hacerse una distinción entre pequeña empresa y microempresa.

Si tomamos como referencia la definición presente de la Unión Europea (UE), se define como PYME toda empresa que tiene:

  • menos de 250 trabajadores,
  • unas ventas anuales inferiores a 40 millones de euros,
  • un balance inferior a los 27 millones de euros,
  • y es menos del 25% propiedad de una empresa no PYME.

La pequeña empresa, en particular, tiene:

  • menos de 50 trabajadores,
  • unas ventas anuales inferiores a 7 millones de euros,
  • un balance inferior a los 5 millones de euros,
  • y es menos del 25% propiedad de una empresa no pequeña.

Una microempresa puede definirse como aquélla que tiene menos de 10 trabajadores.

2.4 Las PYME en el área mediterránea

La contribución relativa de las PYME en el impacto ambiental del Mediterráneo no puede precisarse, pero probablemente es grande, porque no menos del 80-90% de todas las empresas son PYME, su contribución a la producción total es importante y son preponderantes en sectores tradicionalmente contaminantes, como el textil, el curtido de pieles, la impresión, los recubrimientos de superficies, etc.

En algunos países, la fácil disponibilidad de suelo industrial, la demanda de productos de consumo baratos y la abundante mano de obra sin formación han favorecido el desarrollo de PYME de bajo nivel tecnológico dentro de las ciudades. Muchas de estas empresas han disfrutado de una protección y tolerancia gubernamentales que les han permitido seguir gestionándose de manera ineficaz y poco productiva. En estos casos, el modelo de desarrollo ha contribuido a la aparición de puntos negros de contaminación.

En algunos países, la industria se ha dado cuenta de la insostenibilidad del progreso a largo plazo de este modelo y ha reconocido la necesidad de evitar o reducir la contaminación introduciendo medidas preventivas y favoreciendo la adopción de la P+L. Lentamente, los patrones de producción y consumo van mejorando en estos países. El papel de las PYME en la mejora del impacto ambiental debería ser importante en correspondencia con su peso en el conjunto de la producción industrial.

Algunos países del noreste del Mediterráneo están atravesando un proceso de reestructuración económica como resultado de las reformas políticas después de la caída del comunismo y el inicio de un proceso de liberalización gradual del mercado. La desaparición de la planificación central ha ido acompañada de reformas legales e institucionales y un proceso de privatización. Aunque no todos con la misma velocidad, estos países están demostrando un alto grado de compromiso social y adoptando mejoras tecnológicas, que conviven con tecnologías obsoletas y contaminantes. En esta situación, las PYME han iniciado un proceso propio de desarrollo y contribución a la producción industrial.

2.5 Comportamiento ambiental y competitividad

Para compatibilizar sus procesos con los requisitos ambientales, las grandes empresas suelen tener su propio equipo, con suficientes conocimientos y experiencia en la gestión ambiental, o bien tienen suficientes recursos para contratar los servicios exteriores adecuados a sus nuevas necesidades. En cambio, las PYME a menudo tienen una percepción sesgada de lo que P+L es y dificultades para aplicarla, y así convertir parte de los requisitos normativos en un factor favorable.

Cuando las PYME no dedican suficiente atención y recursos a la gestión ambiental, los motivos que aducen suelen ser tres: no hay tiempo, no hay dinero y no hay la tecnología apropiada. Así, a menudo pueden oírse excusas como que tienen el personal cualificado demasiado ocupado en otras tareas para poder dedicarlo a dar una respuesta proactiva a los requisitos ambientales, o que los recursos financieros van dirigidos primero a otras prioridades, o bien que falta la información necesaria para diseñar una estrategia de cambio. En estos casos, el argumento aducido se combina con la percepción de que el factor ambiental sólo tiene signos negativos para la empresa.

Por otro lado, muchas PYME tienen una capacidad innovadora y una flexibilidad de adaptación a las condiciones del momento superior a la de las grandes empresas. Estas PYME pueden aprovechar que la complejidad industrial requiere sistemas de producción descentralizados y flexibles capaces de adaptarse más fácilmente a las oleadas de cambios impuestos por el mercado. La P+L tiene los ingredientes necesarios para ser el trampolín desde el cual avancen hacia una estrategia innovadora. En el caso contrario, las empresas con una percepción cerrada de la cuestión ambiental pueden perder la oportunidad de hacerse más competitivas aplicando medidas de ecoeficiencia y de asegurarse un lugar en el futuro industrial.

2.6 Incentivos para implantar la P+L

El primer argumento que tienen las empresas para aplicar una gestión ambiental que incluya la P+L es facilitar el cumplimiento de los requisitos legislativos. Pero, mientras otras medidas ambientales tienen un coste, las medidas de P+L tienen una justificación por sí mismas, porque representan un beneficio económico tangible o lo que puede ser una mejora empresarial menos evidente.

Las oportunidades para aplicar la P+L son muchas más cuando las empresas se ven obligadas a internalizar costes ambientales porque se les aplica alguna forma del principio de "quien contamina paga", tienen que hacer tratamientos después del proceso o tienen que pagar a un gestor ambiental para hacerse cargo de los residuos.

Los motivos económicos a menudo van acompañados de otros motivos, como la necesidad de preservar la imagen empresarial o las responsabilidades que pueden derivarse de un daño humano o ambiental provocado por una contaminación que el público pueda identificar con la actividad de la empresa.

En resumen, los incentivos que pueden identificarse para aplicar la P+L son muy diversos y pueden incluir:

2.7 La cadena cliente-proveedor

Aún es posible señalar otra razón cada vez más importante para implantar un programa de P+L en ciertas empresas. A menudo, las PYME suministran productos a grandes empresas que requieren de sus proveedores una política y un comportamiento ambientalmente correctos y demostrables. En caso contrario, una PYME puede ser excluida del catálogo de proveedores. Cada vez más, las PYME se encontrarán en la circunstancia de tener que adoptar un Sistema de Gestión Ambiental (SGA) que satisfaga al cliente, como parte integrante de una cadena de producción.

La adaptación a ciertos requisitos de los clientes industriales y de los consumidores, así como poder mostrar una correcta etiqueta ambiental, puede ser tan importante hoy en día como lo es cuando se trata de requisitos de calidad o de suministro just-in-time (JIT). De la misma manera que puede requerirse al proveedor que disponga de un aseguramiento de la calidad, como tener la ISO 9000, también se le puede requerir una garantía de calidad ambiental, como tener un sistema de gestión ambiental (capítulo 3) que incluya de alguna forma la P+L.

2.8 Dificultades para implantar la P+L

Frente a los incentivos citados, la P+L puede tener que salvar una serie de dificultades para su implantación. Para superar los obstáculos, estas dificultades deben identificarse y superarse, al mismo tiempo que se hacen explícitos los beneficios de la P+L. En muchos países mediterráneos aún hay serios obstáculos para implantar la P+L [20].

Entre las dificultades principales que se encuentran en algunos países las hay:

En el ámbito macroeconómico, el escenario político internacional no reconoce la compleja relación entre economía y medio ambiente, lo cual es necesario para conseguir el desarrollo sostenible. El sistema de contabilidad nacional, del que se derivan los principales indicadores económicos que sirven para elaborar políticas y medir su efectividad, no tiene en cuenta la desaparición de los recursos naturales ni la contaminación del territorio. No contemplan, por lo tanto, el desarrollo sostenible y no favorecen el proceso de internalización de costes ambientales.

Además, algunos países del área mediterránea siguen subvencionando gastos de energía y agua de la industria, desincentivando la adopción de técnicas que hagan un uso racional de los recursos.

2.9 Caracterización de las empresas

La implantación de un programa de P+L resulta más fácil si se tiene una buena visión de las características particulares de la empresa en la que tiene que implantarse. En la etapa inicial, especialmente si la implantación de la P+L se hace con la colaboración de un consultor externo, además de los datos particulares de la empresa (dirección, responsables, sector industrial, dimensión, etc.) es conveniente obtener una caracterización de la industria en los aspectos que se indican a continuación:

2.10 La visión funcional y la visión de procesos

Hay dos maneras principales de ver una organización: la visión funcional y la visión de procesos.

La visión funcional está ligada al organigrama de la empresa. Los recursos pertenecen a los departamentos. Las funciones especializadas se reúnen en los departamentos, los cuales se relacionan entre sí estructuralmente a través de una jerarquía de información. Los programas funcionales de mejoras buscan aumentar la efectividad y eficiencia de las funciones específicas y de los departamentos.

La visión de procesos se enfoca en el trabajo en sí mismo, identificando los elementos del trabajo (procesos) que se deben ejecutar para que funcione la empresa. Esta forma de ver la empresa gana ventajas en la relación proveedor-cliente porque se corresponde con la forma que el cliente interacciona con la empresa: contratación, aseguramiento de la calidad, recepción de productos y servicios, pagos y requisitos de asistencia posventa. Los procesos fundamentales se dividen en subprocesos, y éstos, en actividades. Una comprensión clara de cuáles son los procesos (de trabajo) que tienen lugar en la empresa permitirá al empresario aplicar medidas de mejora continua y conseguir una gestión total y efectiva basada en los costes en actividades (capítulo 4).

Ejemplos de subprocesos típicos de operaciones son:

  • planificación de productos
  • escandallos de materias
  • aprovisionamientos
  • planificación de equipos e instalaciones
  • transformaciones
  • control de calidad
  • mantenimiento

Ejemplo de análisis de actividades aplicado a un proceso de compra de materiales:

La división clásica del trabajo ha llevado a las empresas a organizarse en departamentos. Cada departamento funcional contribuye a la creación de un producto o de un servicio mediante unas tareas que pueden gestionarse aisladamente. Pero muchas actividades cruzan las líneas de los departamentos en los llamados procesos o flujos de trabajo entre departamentos. Los sistemas de gestión total de costes están detrás de esta visión de los procesos porque, entre otras ventajas, permiten asignar los costes generales sobre la base de la relación causa-efecto (capítulo 4).

Los seis procesos que se consideran fundamentales son [22]:

2.11 Indicadores ambientales de la actividad

Para ver la evolución del comportamiento ambiental de una empresa en algunos aspectos clave y comunicar fácilmente este comportamiento, se recomienda el uso de indicadores ambientales [23], [24]. Estos indicadores dan información del estado presente y permiten hacer un seguimiento comparativo de las mejoras conseguidas a lo largo del tiempo. Para muchas empresas puede ser más relevante adoptar formalmente el concepto de evaluación del comportamiento ambiental desarrollado en la norma ISO 14031 [25].

Para la OCDE, un indicador es un parámetro o un valor derivado de parámetros, que apunta/suministra información de/describe el estado de un fenómeno/medio ambiente/área con un significado que va más allá de lo directamente asociado con el valor del parámetro [26]. Un parámetro es una propiedad medida u observada, así como un índice es un conjunto de parámetros o indicadores, agregados o ponderados. El marco analítico más generalmente adoptado para los indicadores ambientales es el de presión-estado-respuesta (figura 2.1).

Figura 2.1 Marco para los indicadores ambientales: presión-estado-respuesta

La evaluación del comportamiento ambiental es un proceso interno y una herramienta de gestión diseñada para suministrar a la dirección información fiable y verificable para determinar sobre la marcha si el comportamiento ambiental de la empresa cumple los criterios fijados por la gerencia de la organización.

Desde el punto de vista de la dirección empresarial los indicadores cumplen tres funciones principales:

La efectividad de los indicadores depende de la medida en que se consigue:

En general se adopta un conjunto, no excesivo, de indicadores que cubran los diferentes aspectos ambientales.

En la norma ISO 14001 [27] se definen los aspectos ambientales como los elementos de las actividades, productos o servicios de una organización que pueden interaccionar con el medio ambiente. Los más significativos son:

  • Emisiones atmosféricas
  • Vertidos al agua
  • Gestión de los residuos
  • Contaminación del suelo
  • Uso de materias primas y recursos naturales
  • Otras cuestiones ambientales locales que afecten a la comunidad

La Universidad de Lowell ha hecho énfasis en seis aspectos principales de la producción sostenible [24] a tener en cuenta en la propuesta de un conjunto de indicadores ambientales (véase el caso de estudio del apartado 2.12.):

  1. Consumo de recursos: reducir los consumos de materias, agua, energía, utilizar energías renovables, etc.
  2. Corrientes residuales: reducir los impactos en el medio natural, toxicidad, efecto invernadero, etc.
  3. Economía del sistema: costes ambientales, retornos defectuosos, etc.
  4. Trabajadores: tasa de accidentes, formación, etc.
  5. Productos: reciclabilidad, biodegradabilidad de envases, etc.
  6. Desarrollo social y comunitario: relación con la comunidad vecina, trabajadores locales, etc.

2.12 Caso de estudio: La prevención de la contaminación en las industrias de proceso

Para Haas, la diferencia entre una perspectiva operacional (¿cómo podemos hacer algo mejor?) y una perspectiva estratégica (¿cómo lo podemos usar para superar a la competencia?) es inmensa [28]. Hay que tener siempre presentes ocho aspectos de la producción que están relacionados entre sí. Las decisiones en estos ocho aspectos de la fabricación son básicas para conseguir la superación estratégica. Berglund [29] ha retomado los ocho aspectos que Haas ha identificado como básicos y hace un análisis de cómo la prevención de la contaminación afecta a todos ellos:

  1. Diseño del producto

    Debe conducir a productos que sean menos tóxicos, menos persistentes, más reciclables o más fáciles de tratar. Se tiene que enfocar a:

    • Prevenir que ciertos productos entren en el medio ambiente (por ejemplo, eliminación de CFC).
    • Facilitar su eliminación del medio (por ejemplo, uso de plásticos reciclables).
    • Facilitar su capacidad para ser reprocesados (por ejemplo, vehículos de fácil desmontaje).
  2. Diseño del proceso

    De su experiencia en Union Carbide, los autores deducen que la prevención en las plantas industriales avanza por etapas:

    • Fase I: Los primeros esfuerzos se dirigen a las alternativas más simples, obvias, rentables; incluye Buenas Prácticas operativas, segregación de residuos, reciclaje simple sin tratamientos. Se enfocan más a la operación que al sistema físico y tienen un buen retorno económico.

    • Fase II: Emergen proyectos más complejos y más caros, a menudo asociados a modificaciones de equipos, modificaciones de proceso y control de procesos. Puede incluir la adición o adaptación de equipos auxiliares para tratamientos simples en origen, posiblemente para hacer que recirculen materias. En general tienen menor retorno inmediato de la inversión y necesitan más justificación.

    • Fase III: Se dirige a residuos intrínsecos (inherentes a la configuración fundamental del proceso), reciclajes más complejos, cambios más fundamentales en el proceso, cambios en materias primas o catalizadores, o reformulaciones del producto. Como los períodos de retorno de la inversión son más largos, son más fáciles de introducir cuando se desarrolla una nueva unidad o proceso.

  3. Configuración de la planta

    Dos aspectos son especialmente importantes. El primero es la integración total de la planta; es decir, una planta que pueda usar al máximo todos los productos y subproductos dentro de la misma planta. Es más fácil conseguirlo ampliando el concepto a una cadena cliente-proveedor. El segundo aspecto es la facilidad de mantenimiento y de introducción de cambios en el proceso.

  4. Información y control

    Además de un sistema que permita optimizar los rendimientos y minimizar los subproductos indeseables, hay que poder hacer un control de los residuos (o de los gestores de los residuos cuando la responsabilidad no se acaba con la entrega del residuo al gestor) y minimizar las situaciones fuera de control (disponer de un sistema robusto).

  5. Recursos humanos

    Para conseguir la implicación de todos los trabajadores se considera importante su formación y entrenamiento en la identificación de oportunidades de prevención, una dedicación apropiada así como el reconocimiento y premio por las mejoras.

  6. Recursos humanos

    Se consideran importantes cuatro aspectos:

    1. Encontrar nuevos procesos y modificaciones de los procesos existentes
    2. Nuevas tecnologías de separación
    3. Técnicas analíticas que faciliten la identificación de las fuentes de contaminación
    4. Apoyo para mejoras incrementales
  7. Relaciones cliente-proveedor

    La prevención y reducción de residuos se consigue mucho mejor con una estrecha relación proveedor-cliente. Esto incluye los suministros tanto de equipos como de materias primas.

  8. Organización

    El apoyo y el compromiso tienen que venir desde todos los ámbitos de la empresa, la cual debe estar organizada de forma que estimule el trabajo de equipo y la interacción entre todo el personal. Por ejemplo, es notable el fuerte papel que tiene el departamento contable para identificar las mejores oportunidades y para reconocer los beneficios de un programa de prevención, hecho que a veces no se tiene presente.

Berglund sugiere un grupo de características de cada área funcional, aspectos de implantación y tendencias que tienen relación con la prevención (y la P+L) (tabla 2.1).

Tabla 2.1 Los ocho aspectos básicos de la fabricación
Área funcional Características que tienen relación con la P+L Aspectos de implantación que comportan Tendencias relevantes que incorpora la sociedad
Diseño del producto
  • Complejidad del producto
  • Composición
  • Reformulaciones
  • Toxicidad, riesgos asociados
  • Forma de transporte Reciclabilidad, degradabilidad, disposición
  • Diseño del envase
  • Caducidad
  • Disminución de la toxicidad
  • Benigno, verde
  • Reciclaje
  • Límites de disposición final
Diseño del proceso
  • Automatización
  • Condiciones de trabajo Complejidad del proceso
  • Planes de mantenimiento
  • Selección de equipos
  • Tecnología de catalizadores
  • Selección de materias primas
  • Generación, uso de subproductos
  • Almacenaje
  • Tratamientos, disposición
  • Minimización de fugas
  • Sensibilización de la comunidad
  • Buena vecindad
  • Accesibilidad de la información
Configuración de la planta
  • Localización (versus cliente) Integración
  • Nueva visión de prácticas
  • Más pequeña, más integrada
  • Reconfiguración de operaciones
  • Reutilizaciones
  • Restricciones en permisos Límites de emisiones
  • Evaluaciones de riesgo
Sistemas de control e información
  • Datos electrónicos Integración de ordenadores
  • Seguimiento de los residuos Monitorización del proceso
  • Acceso del público a datos electrónicos
Recursos humanos
  • Formación
  • Motivación
  • Recompensa
  • Mostrar al personal que la P+L es prioritaria
  • Formas de gestión
  • Premios a empresas proactivas
Investigación y desarrollo
  • Nuevos desarrollos Catálisis, separaciones Pruebas planta piloto
  • Alternativas con P+L Integración llevada a I+D
  • Uso de subproductos
  • Relaciones universidad empresa
  • Formación académica en P+L
Relaciones con suministradores y clientes
  • Subcontratación
  • Compartición
  • Joint ventures
  • Gestión del ciclo de vida Información mutua
  • Evaluación del ciclo de vida completo
Organización
  • Análisis económico
  • Objetivos estratégicos
  • Gestión estratégica
  • Apoyo alta dirección
  • Visión corporativa ambiental
  • Factores económicos adicionales
  • Trabajo en equipo
  • Costes sociales
  • Apoyo gubernamental
  • Grupos de apoyo interindustriales

2.13 Actividades

Ejercicio 1

  1. Indicar cuáles de estas empresas serán probablemente PYME:

    • Fábrica de cerveza
    • Fábrica de automóviles
    • Fabricación de amortiguadores para coches
    • Taller de reparación de automóviles
    • Planta petroquímica
    • Reparación de calzado
  2. Indicar si la condición expresada probablemente facilita o dificulta la adopción de la P+L en una empresa:

    • Suministra piezas a una fábrica de automóviles
    • No tiene competidores en su área geográfica
    • Es dinámica y quiere ser más fuerte en el futuro
    • Sobrevive y no tiene más objetivos
    • Busca ventajas competitivas
    • Su personal es muy clásico y anticuado
    • Tiene un alto coste de gestión de las corrientes residuales
    • Sus rendimientos en proceso son más bajos que los rendimientos de los competidores
    • Está muy poco tecnificada
  3. ¿Cuáles de las siguientes palabras se identifican más con el concepto funcional o con la visión de proceso?

    • Ingeniería
    • Aprobación de planos
    • Departamento de compras
    • Inspección de los equipos
    • Evaluación económica
    • Sección de mantenimiento
    • Archivador de planos
    • Preparación de una especificación

Ejercicio 2: Indicadores de producción sostenible

Velleva & Ellenbecker [25] proponen un conjunto de 22 indicadores básicos de la producción sostenible relacionados con los aspectos siguientes:

  • Uso de materias y energías
  • Medio ambiente natural y salud humana
  • Rendimiento económico
  • Desarrollo de la comunidad y justicia social
  • Trabajadores
  • Productos

Agrupar dentro de uno de los 6 aspectos cada uno de los 22 indicadores siguientes:

  • ambiental, de higiene y de seguridad
  • Consumo de energía (total y por unidad de producción)
  • Porcentaje de envasado biodegradable
  • Número de colaboraciones con la comunidad local
  • Potencial de acidificación (gases en la atmósfera)
  • Kilogramos de sustancias usadas, persistentes, bioacumulativas y tóxicas
  • Porcentaje de trabajadores que manifiestan completa satisfacción con el trabajo
  • Media de horas de formación de personal
  • Porcentaje de productos con una política activa de retorno
  • Consumo de agua (total y por unidad de producción)
  • Número de trabajadores por unidad de producción/euro de ventas
  • Consumo de materias (total y por unidad de producción)
  • Rotación del personal (o media de tiempo de permanencia)
  • Índice de quejas de clientes y/o de retornos
  • Nivel de facilidad de acceso a las partes interesadas en los procesos de decisión
  • Índice de sugerencias de mejoras aportadas por los trabajadores (calidad, social, ambiental, seguridad e higiene)
  • Kilogramos de residuo generado antes de reciclar (total y por unidad de producción)
  • Porcentaje de los beneficios destinados a gastos sociales
  • Porcentaje de energía procedente de energías renovables
  • Días de trabajo perdidos por accidente y enfermedades laborales
  • Porcentaje de productos diseñados para reutilización, reciclaje o desmontaje
  • Potencial de calentamiento global (equivalente en toneladas de CO2)

Observación de los rasgos característicos de una industria

El ejecutor del programa de P+L no suele ser un especialista de gestión empresarial y, a pesar de ello, necesita perfilar las posibilidades y dificultades que pueden encontrarse en el ejercicio de la evaluación. Cuando trabaje con PYME no le hará falta acceder a sofisticadas teorías de la gestión empresarial, pero debe ejercitarse para identificar los rasgos característicos de la industria en la que desea introducir la P+L.

Para ejercitarse en la P+L es ideal acceder a alguna industria próxima y hacer un listado de los datos más corrientes y de sus rasgos relevantes, como:

  • Sector industrial al que pertenece
  • Dimensiones de la empresa (personal, mercado, capital, etc.)
  • Origen e historial
  • Pertenencia a grupos empresariales
  • Diversidad de producción
  • Nivel de tecnología
  • Integración vertical de los procesos
  • Dependencia de consultores exteriores
  • Formas de comunicación interior y exterior
  • Participación del personal en los órganos de decisión, etc.

En una evaluación tecnológica más avanzada de la empresa pueden ser importantes otras informaciones, como:

  • Nivel de automatización
  • Equipos destinados a un solo objetivo
  • Flexibilidad de cambio de operaciones
  • Secuencias fijas de operación
  • Tiempos de espera entre operaciones
  • Reservas intermedias entre operaciones
  • Robustez del proceso, etc.

3 P+L Y SISTEMAS DE GESTIÓN AMBIENTAL

3.1 Objetivo

Dentro del marco de un desarrollo sostenible, se han promovido varias vías de búsqueda de mejoras que tienen relación con la ecoeficiencia y la P+L. Unas están más bien destinadas a la reflexión o a ser utilizadas como indicadores de cuán (in)sostenible es el desarrollo (flujos de materia, factor 4, huella ecológica, etc.). Otras son herramientas o estrategias dirigidas a orientar un mejor uso de los recursos, desde la planificación de los sistemas y productos a la toma de decisiones, sea por parte del fabricante o desde el punto de vista del consumidor (ecología industrial, ecodiseño, análisis del ciclo de vida, etc.). Éstas últimas pueden encontrar un espacio dentro del marco general de un Sistema de Gestión Ambiental (SGA) que conviene que toda empresa tenga [30], [31].

El objetivo de este capítulo es:

3.2 Sistemas de gestión ambiental (SGA)

3.2.1 Definición

El SGA (cuadro 3.1) es una forma sistemática y planificada de gestionar los aspectos ambientales de la empresa. El SGA puede ser propio de una empresa o adaptado a normas internacionales.

3.2.2 Las normas ISO 14000

Durante la década de los noventa, la incorporación de los SGA a las empresas se ve normalizada con la edición de un conjunto de normas internacionales de gesti