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Consumo y producción sostenible en el Mediterráneo

Hoy en día, es un hecho comúnmente aceptado que los patrones de consumo intensivo de recursos y de producción en los que se basa el modelo de desarrollo actual son insostenibles. Para mantener dichos patrones, se ha estimado que en el año 2100 serán necesarios los recursos de cuatro veces nuestro planeta. Además, este modelo de desarrollo depende de un sistema energético que se basa en gran medida en el uso de combustibles fósiles —la principal fuente de gases de efecto invernadero responsables del cambio climático y de conflictos internacionales. Por lo tanto, estos patrones de consumo y producción insostenibles deben redefinirse para dar paso a modelos de desarrollo que se adapten a la capacidad de los ecosistemas y que sean bajos en emisiones de carbono.

En el Mediterráneo, el cambio hacia un consumo y una producción sostenibles y, por lo tanto, la separación del desarrollo de la degradación del medio ambiente y el agotamiento de los recursos, se convierte en una necesidad urgente debido a la presión que el desarrollo económico de 21 países de esta región está ejerciendo sobre el medio ambiente local. Dicha presión se caracteriza y está afectada por la escasez de agua, el crecimiento demográfico y la rápida urbanización de las zonas costeras, el aumento de la generación de residuos, el cambio climático y el turismo de masas.

Es evidente que las tendencias de consumo y producción actuales son la causa principal de la degradación ambiental de la región. En este sentido, la huella ecológica de cada país mediterráneo, sin excepciones, presenta un déficit ecológico, lo que significa que el capital ambiental de cada país se consume más rápido de lo que es capaz de renovarse.

Del mismo modo, los países comparten responsabilidades distintas, pero comunes. Las cifras hablan por sí solas: Francia, España, Italia y Grecia son responsables de generar aproximadamente el 90% del total de residuos peligrosos (20 millones de toneladas) y el 70% del total de dióxido de carbono (CO2) de la región; las cantidades más elevadas de residuos plásticos a escala mundial (1.935 unidades/km2) se encuentran en el fondo marino de la zona noroeste del mar Mediterráneo, cerca de las costas de Francia, España e Italia. Sin embargo, a pesar de las diferencias existentes entre los países del norte del Mediterráneo (PNM) y los países del sur y del este del Mediterráneo (PSEM), en lo que se refiere a su contribución a la degradación ambiental, las estadísticas muestran un rápido crecimiento en los PSEM, tanto respecto a las tendencias de consumo de recursos (por ejemplo, el consumo de electricidad en los PSEM se podría triplicar en el 2025) como a la generación de contaminación (por ejemplo, la generación de residuos se triplicará en los PSEM, mientras que en los PNM se duplicará). En lo relativo a la generación de contaminación, todavía quedan vacíos de información importantes que dificultan efectuar un análisis exhaustivo del estado y las tendencias de este fenómeno en los PSEM. Sin embargo, se espera un aumento de los riesgos relacionados con la contaminación en estos países, dado el potente crecimiento industrial que se prevé que tenga lugar en ellos para que puedan satisfacer los requisitos debidos al crecimiento demográfico y al aumento del nivel de vida (por ejemplo, la producción de acero podría alcanzar los 50 millones de toneladas en el año 2025 y la producción de cemento aumentar en más del 150%).

Por lo tanto, invertir las tendencias que ponen en peligro la estabilidad social, ambiental y económica de la región mediterránea únicamente será posible si se emprenden acciones para modificar los patrones de consumo y producción insostenibles en todos los países del Mediterráneo.

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